Escribo
desde el avión que me lleva desde Portland a Philadelphia,
de camino a Dublin. Como no hay conexión a internet gratuita pues voy a
escribir esto y publicarlo en diferido. Maravillas de la tecnología moderna.
Aquí estoy en mi precioso Ultrabook (powered by Intel!) escribiendo en español
unas notas a 10000m de altura mientras sobrevuelo lo que yo diría que son las
Rocosas según vamos hacia el Este cortando la geografía americana de costa a
costa. A lo lejos, al norte, veo las imponentes montañas de Canadá, creo que Banff,
Alberta. Tierra de frío y osos, de naturaleza aún más salvaje que la americana.
Qué bonito es todo esto. Como digo a menudo, si Portland estuviera en la costa
Este de EEUU, probablemente estaríamos viviendo en ella.
Ayer,
después de escribir mi post anterior, y como tenía ya todo lo que debía meter
en la maleta en casa pues decidí ir a estrenar mis nuevas zapatillas de correr.
Las compré en una oferta de esas que no puedes pasar, en REI, la tienda de
material de aventura/excursión/escalada/deporte de la que soy miembro (son
una cooperativa). Me compré unas bambas (zapatillas o playeras para Iñigo) de
estilo minimalist, lo cual significa que promueven una forma de correr más
natural, más cercana a correr descalzo, apoyando el pie más en la zona mullida
que hay en la parte frontal, justo bajo la articulación de los dedos. Vamos,
como los animales andan y la razón de que esa zona 'esté mullida. El caso es
que las bambas con colchón de aire pronunciado en el talón no favorecen esa
forma de correr y debido a la presencia de tal colchón, fomenta el
"aterrizaje" de la zancada en el talón, en vez de en la zona que la
evolución humana ha creado. La consecuencia de aterrizar en el talón, por mucho
colchón de aire o espuma que hay es que el pie no hace el trabajo para el que
está diseñado o no lo hace de la forma que debería, con lo cual estamos
forzando músculos o articulaciones de forma indebida. Esto significa que
multiplicado por las miles de zancadas que se dan si corres media o larga distancia,
puede producirse una lesión. Creo que esta es la teoría. Total, que lo mejor es
cambiar la posición erguida en la que corremos y hacer que la gravedad nos
ayude a correr sobre el ante pie (se dice así?). Para favorecer esto, las
bambas como las que me he comprado tienen muy poca "caída", que es la
diferencia de altura desde el suelo entre la parte anterior y la posterior de
la zapatilla. Creo que las bambas tradicionales tienen una caída de 8mm o así y
estas van entre 0 y 4mm.
Como
recomiendan que empieces poco a poco para no lastimarte, he comprado unas de
4mm con espuma que amortigua las irregularidades del piso. Las zapatillas
minimalist más radicales no tienen casi amortiguación y obviamente tienen 0mm de caída. Básicamente es como ponerle un
guante al pie. Cuando pillas una china en la carretera te va a pegar un
pinchazo, que normalmente es aceptable si pisas con la parte anterior del pie,
pero te deja baldado si pisas con el talón (hueso, nada de colchón). Demasiado
para mí.
Este tipo de
zapatillas están diseñadas también para ser usadas con o sin calcetines. Con lo
cual, me las calcé sin calcetines, para ver qué se siente. No sé por qué me
decidí a ir sin calcetos, porque nunca lo hago, pero debí pensar que esto hay
que probarlo bien… y allá vamos!
Corrí super
motivado. Una tarde fresca, preciosa. El sol estaba empezando a ponerse,
cayendo ya bajo la línea de los altos árboles en mi parque de guardia, al lado
de casa. Fui corriendo hasta la entrada del sendero, sin parar desde casa. No
es para record mundial pero hace unos días no lo hice. Anduve por unos metros
para reponer fuerzas y eché a correr menos de 2 minutos después. Fui corriendo
sin parar de nuevo hasta la entrada del camino sin asfaltar. Una media milla.
Bien! Otro respiro de unos 2 o 3 minutos andando. Vuelta a correr. Estaba a
tope! Pero de repente, me dí cuenta de que las bambas me estaban rozando
mogollón en el interior del pie. De cada pie. Seguí corriendo esperando que
pasara pero fue a peor. Al cabo de unos 5 minutos más me dolía tanto que paré,
anduve, y al ver que no pasaba y que incluso andando me rozaban más de lo
aceptable decidí quitarme mis flamantes zapatillas. Las anudé juntas y me las
colgué del cuello. Me puse a correr totalmente descalzo por una media milla
más, incluyendo los increíbles tramos de tarima que el parque tiene. Por
cierto, y esto es un desvío maderero, las tarimas están hechas en cedro y
huelen estupendamente. Estos son unos caminos elevados para preservar los
humedales que hay en el parque y permitir el acceso sin restricciones. El caso
es que corrí hasta la salida del parque parando solamente un par de minutillos
para andar y recomponerme. Al llegar a la salida del parque me puse las bambas,
un poco por vergüenza, y caminé lentamente a casa intentando no destrozarme más
aún. Aunque mi motivación para correr estaba claramente conmigo, mis pies no me
lo permitieron.
Supongo que
esto es lo que la publicidad dice que "promueve el contacto íntimo del
corredor con el piso, proporcionando una experiencia cercana a correr
descalzo". Chúpate esa, marquesa.
Venga, luego
os escribo desde Philly.
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