Tuesday, May 6, 2014

Portland y la comida

Portland es muchas cosas para quien la conoce. Es una ciudad increíble, acogedora, excitante, original. Una de las cosas que más me gusta es la cultura ecologista/alternativa que entre otras cosas significa que aquí se puede comprar muy buena comida. Cara, pero muy buena. El mercado orgánico está realmente en alta demanda y hasta los supermercados más convencionales como Fred Meyer´s se apuntan al orgánico desde hace muchos años, en una tendencia al alza. Cada vez ocupa más sitio el antiguo pasillo de lo orgánico. Ahora se va desparramando por el resto de la tienda y puedes ver que deja de ser un nicho para ser un reclamo en muchas zonas. Luego hay otras tiendas como Trader Joe´s. Quien me conoce sabe bien mi debilidad por esta tienda tan peculiar, desde que hace unos 11 añitos mi querida Olga me llevó a comprar al TJs de Newton, Massachussets, que estaba de camino a su piso en Waltham, cuando pasamos unos días muy fríos allá en 2002 cuando Intel la mandó a USA solita por primera vez. Ver a los hipsters que atienden en la tienda con sus camisas hawaiianas y su actitud relajada y agradable, ver los carteles informales rotulados a mano, la calidad de los productos, la variedad, la originalidad, me encantó. Casi sin tregua hemos intentado tener Sirope de Arce del Trader Joe´s en casa, y hemos aprovechado cualquier visita nuestra o de conocidos para intentar tener una botella que nos dure muchos meses, racionando lo más posible. Bueno, supongo que eso era antes de tener AuPairs-limas. Perdona Ainara si por aquellas casualidades acabaras leyendo esto.
El caso es que ayer y hoy vengo disfrutando de la mencionada calidad de la comida y me he zampado un delicioso guacamole (bueno, no entero, que me da para unos días) hecho a mano con los increíblemente buenos aguacates que tienen en este país, venidos de México. También me he comprado una ciabatta con olivas. Increible!!! me la he puesto con unas salchichas pequeñitas de pollo que tenía por la nevera y hmmmm! delicioso. Ayer aprovechando que me quedé todo el día en casa trabajando y viendo caer la lluvia, aproveché para relajarme cocinando y hasta hice un bizcocho prohibido cuando estoy en casa porque Aidan no puede tomar avellanas (Aidan es mi hijo mayor, para todos los millones de lectores de exóticos lugares que seguís con asiduidad mi blog). Así que le casqué un pack prohibido: una cafetera casi entera y avellanas a gogo. El resultado más que aceptable, aunque sinceramente, podía haberlo sacado 5-10minutos antes para que no quedara tan seco. El próximo será mejor.
Por último, hoy me ha tocado comprar café y he comprado unos puñaditos de un café gourmet que llaman Stumptown, que es uno de los motes de Portland. Está muy bien considerado y la verdad es que huele que alimenta. Mañana os cuento como sabe. Aunque no me ha desagradado nada, el anterior me ha decepcionado un poquitín. Resulta que Portland no solo es famosa por su modernidad, por su creatividad, por los quilómetros de carriles bicis, por su red casi europea de transporte urbano y por su obsesión con la naturaleza (recordáis lo que os decía de los "outdoorsy"?), sino que también es una de las mecas mundiales de la cerveza y... del café. Hay cafeterías por todos lados y una cierta cultura de café que sin recordar al cielo absoluto de Italia o incluso a la naturalidad de la cultura del cafeteo en España, no está nada mal. Y las baristas modernitas están de mejor ver que los viejos camareros resabidos de la chaquetilla del Zurich, verdad? Salud!

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