Ya estoy en
Philadelphia. Sin ser tan larga la conexión como la última vez - sólo 4h 20
minutos ahora- tengo tiempo para matar. Y ya he comido, con lo cual ahora tengo
la opción de pasear entre tiendas donde no pensaba comprar o buscar un sitio
donde sentarme y leer o ver una peli en mi ordenador, o escribir algo de esto,
o mirar email o….. Uff! Cuantas opciones! Venga, de momento me pongo a escribir
un poquito en el blog, aunque sea en diferido, como a la ida. No sabéis qué
rabia me da no tener disponible wifi gratis en el aeropuerto. Cada vez es más
extendida la (buena) costumbre de darle algún tipo de acceso a internet
gratuito, incluso por tiempo limitado a los pasajeros. En algunos aeropuertos
ya he visto grandes esfuerzos destinados a que los guerreros digitales puedan
estar como en el comedor de su casa: puestos de carga eléctrica en todos lados,
y puestos de carga con conector USB casi tan ubicuo como el anterior! En
Philadelphia tienes que buscar con paciencia un enchufe, y normalmente suelen
estar ocupados. Ahora he tenido suerte y he encontrado una mini-area de lo que
parecen pupitres de acero con taburetes para 4 de nosotros. Aquí me apalanco un
poquito mientras cargo los dispositivos para luego poder tener autonomía para
sobrevivir las horas de viaje y espera que me quedan. Pobre de mí si me quedara
sin batería!!! Bueno, también he planeado eso y me he comprado una revistilla,
que casi he devorado mientras devoraba un plato de calamares rebozados en un
restaurant por aquí cerca.
Qué cosas,
verdad? Ahora estoy molesto y catalogando este aeropuerto de cutre y vetusto
porque no me da absolutamente todas las opciones de conexión eléctrica y a
internet. Qué hacíamos hace solo 5 o 6 años? Qué poco pacientes nos volvemos
cuando la tecnología amplía nuestros márgenes de conquistas de conveniencia. No
son nada relevantes en general. Nadie espera un email de emergencia, que para
eso están los móviles. Y quién no recuerda los primeros tiempos de los móviles,
en los que había los adaptadores tempranos que abrazaban la nueva tecnología
con sus cacharracos de entonces con entusiasmo y los que decían que eso era un
capricho estúpido. Los conservadores, estos segundos, luego fueron aceptando la
presencia de los móviles como mal necesario para gente que vive aislada, para
excursionistas que necesitan estar contactables en caso de emergencia, etc.
Luego, ya cuando hay tanta gente que lo tiene que ya cesa el debate, poco a
poco todos saltamos a la nueva tecnología para no quedarnos atrás, para sentirnos
parte de algo. Como muchos años antes debía ser la línea telefónica o los
teléfonos de pulsaciones en lugar de los de rueda. Todo avances que incrementan
la conveniencia, dejando el salto cuántico (la comunicación a distancia, la
comunicación inalámbrica) siempre en segundo plano.
Y la
continua mejora del continente, que no del contenido, nos deja ansiosos y
totalmente exigentes sobre los próximos incrementos: por ejemplo, hay este
vídeo genial que resume el sentimiento. Lo voy a resumir en español para
aquellos que no tienen un inglés tan bueno como mi padre… Va el hombre en un
avión comercial y de repente anuncian por la megafonía que están haciendo una
experiencia piloto en esta aerolínea según la cual van a activar wifi durante
el vuelo. Wow! Dice todo el mundo, maravillado ante el avance. Entonces todos
sacan sus ipads o portátiles o lo que sea, y empiezan a navegar. Al cabo de un
ratillo, internet se cuelga y hay uno que exclama frustrado en voz alta
"menuda mierda!", y el humorista que cuenta la anécdota (deja entrever
que el que exclamó su protesta fue probablemente él mismo) dice que es
increíble lo exigentes e idiotas que nos hemos vuelto: estamos volando a 10000
metros de altura en un sillón que va a 500km/h y nos quejamos porque la
experiencia de internet que puede ser comprar algo banal o leer el email o ver
videos idiotas no está todavía totalmente pulida. Gratificación instantánea,
niños malcriados a flor de piel.
https://www.youtube.com/watch?v=uEY58fiSK8E
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