ayer llovió a espuertas, casi todo el día. Hoy en cambio han habido muchos claros y mucho cielo azul con preciosas nubes blancas, de aquellas con volumen (cúmulos o cumulonimbus). He podido salir prontito del trabajo porque tenía visita con el dentista. Me ha gustado. Poco empalagoso para los estándares americanos. No me han dado la sensación de quererme sacar los cuartos. Genial. Mañana tengo limpieza de boca... Al salir del dentista, he ido a UPS a entregar el paquete con la super lente. Sniff, sniff. La echaré de menos. Que le vaya bonito! Y tras soltar lastre, me he venido a casa y me he vuelto a motivar para ir a correr. He corrido una media horita (con paradas y carreras) en el precioso parque que os describía el otro día. Supongo que haberme comprado algo de ropita de correr me motiva algo, como siempre hemos comentado los Fernandeces, que de atletas no tenemos mucho...
Esta semana es la última que estoy trabajando donde he estado trabajando hasta ahora y a partir del martes, cuando vuelvo de Dublin, ya voy a trabajar solamente en lo de mi fábrica.
Por último, cuando conducía hacia el dentista, me he cruzado con este precioso coche americano de los años 70. Un Pontiac grande, pintado en color dorado y en muy buen estado. Algo difícil de concebir fuera de este país tan particular. Es un coche de leyenda, de cómics, de película de detectives privados, de lo que se llama el imaginario popular... y me he dejado llevar por mi imaginación en el tiempo y he recordado cómo debió empezar mi fascinación por estos coches, y me he acordado de un cómic que me compró mi padre una de las veces que estuve en el hospital cuando era un niño. Yo no tenía demasiada consciencia de qué me pasaba y de cómo de duro para un niño y una familia era, pero como niño me concentraba en los juguetes, los tebeos. Creo que era un tebeo de Starsky y Hutch y pintaba los coches largos (dos puertas solamente pero más morro y culo que cabina) que ahora veo por aquí conducido por coleccionistas y nostálgicos, coches que yo no veía en la España que sucedía delante mío. Supongo que pensaba que ese mundo lejano y fascinante era lo mejor a lo que podía aspirar o incluso más allá de mi imaginación. Y mira por donde, voy para 3 años y medio de mi vida vividos en este país verdaderamente fascinante.

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