Monday, May 19, 2014

que nos pilla el toro!

No dejeis que me queje (no lo he hecho) de que no me leen. Como no escriba a diario, como solia hacer hace unas semanas, esto no va a ninguna parte. Luego me sabra mal cuando el assignment se haya acabado. Y eso esta a la vuelta de la esquina. Ya estoy plenamente instalado en una fase en la que la novedad se ha ido y la ansiedad por "cerrar cosas" domina lo demás. Tengo que asegurarme que aprendo todo lo que vine a aprender, que compro lo que vine a comprar, que veo lo que vine a ver, que viajo lo que quise viajar, etc. Aquello de ir buscando las rutinas para hacerlo llevadero está bien atrás. Lo de que hay más días que panes es completamente inapropiado. Voy contando los días que faltan.
Y por si no lo sabéis, he conseguido que me dejen hacer un viaje rápido a Dublín. Voy este jueves por la mañana bien temprano y vuelvo el lunes (festivo aquí) por la noche. 2 días viajando, 3 días con la familia. Duro pero vale la pena.
Vamos a poneros al día de algunas anécdotas de los últimos días, ahora que estamos liquidando el domingo y con ello la semana 11 de mi estancia en Portland. El jueves tuvimos una salida de trabajo, o "quarterly" como dicen en Intel. El quarterly es una pequeña actividad extra escolar que Intel promociona en todos los grupos de trabajo y para la cual hay un presupuesto que el jefe de departamento aprueba. Típicamente son unos 25 euros por persona y trimestre (quarter es como llaman a los trimestres, o cuarto de año). A veces podemos juntar varios quarterlies y hacer una salida de más categoría. Cuando el jefe anuncia que llega el quarterly y que si no hacemos algo se pierde el dinero, siempre hay alguien que se encarga de buscar un sitio y organizarlo. Siempre hay alguien que declara que mejor ahorrar en la comida y pedir "finger food" (picoteo para los castizos) para tener más dinero para cervezas. Cómo no.... El caso es que mi jefa esta vez se ha portado y nos ha llevado al Portland City Grill, que está en el edificio más alto de Portland, arriba del todo, o casi. Con lo cual, aparte de que la comida es muy buena, las vistas de Portland y alrededores son dignas de recomendar. Para extender el dinero, ha buscado unos cupones de descuento y ha propuesto que saliéramos del trabajo pronto por la tarde para estar en el restaurante a las 2pm. Genial! Cada uno fue como pudo o quiso, y yo decidí ir a casa a aparcar el coche, lo cual facilita ir al trabajo al día siguiente. Por si no lo he dicho nunca, en Portland tienen este sistema de ferrocarril ligero, tipo tranvía, que une la ciudad con la periferia, incluyendo Beaverton, donde vivo y el aeropuerto. Es barato y eficiente. Muy europeo, que es una de las definiciones típicas que Portland se gana a pulso. De hecho, tiene una cosa que a mí siempre me ha gustado: el Max está bien mantenido, aunque son convoyes que deben tener ya 20 años. Nada del despilfarro que se ve en España en donde parece que si no tenemos el último modelo de autobús o tren o tranvía cambiado cada 3 a 5 años, no podemos vivir. Recuerdo bien cuando la flota de buses de BCN duraba mucho más tiempo que ahora. Cambiar tan pronto los transportes públicos estoy seguro de que lleva un sobrecoste que pagan los contribuyentes y que es innecesario. Muchas ciudades europeas (y Portland) sostienen sistemas eficientes en maquinaria bien amortizada y mantenida, con el valioso e incalculable añadido del civismo de la ciudadanía que ayuda a que los trenes-buses no estén llenos de colillas, chicles, pintadas... con lo cual duran más. Es hasta un orgullo ver trenes como el Dart en Dublín que se convierten en iconos funcionales... Bueno, que me desvío.. El caso es que donde yo vivo, un complejo de apartamentos llamado LaSalle, está situado a escasos 100m de una parada del Max, con lo cual, si quiero salir a Portland y quiero tomarme alguna cervecilla, pues lo mejor es traer el coche a casa y coger el max. Entre unas cosas y otras cogí el Max un pelín tarde y al subir me encontré con Colm, uno de mis compañeros, y con quien compartí el cubículo el último año en Dublín... Juntos andamos hasta el restaurante y tomamos el ascensor (uno de los 8 o 9 que sirven la torre). Cuando entramos en él vemos un pequeño cartel en el teclado de botones del ascensor, que pone Portland City Grill, pero que está entre los botones del 30 y el 31. Pulso el de la derecha (el 31) dada la incertidumbre. Al llegar al 31, vemos que es una oficina y preguntamos al recepcionista, que nos dice que es en el piso de abajo. En vez de tomar el ascensor, decidimos ir por la escalera, y la primera escalera que encontramos es la de incendios, que tiene un cartel de advertencia pegado. Al principio casi desistimos pensando que está conectada a la alarma, pero al leer detenidamente dice que la alarma está conectada de 6pm a 6am los días de diario. Son las 2.15pm. Adelante. Empezamos a bajar los dos tramos de escaleras y cuando llegamos a la puerta del 30, la puerta está bloqueada. Volvemos arriba y también está bloqueada. Aghh!!
Vimos un interfono y llamamos para que alguien viniera a sacarnos y el tío dijo que enviaba a una persona. El caso es que unos minutos después pensamos en llamar a uno de los comensales, nuestros coleguis que sin duda estaban ya comiendo. Os recuerdo que estábamos en el piso del restaurante! De hecho, podía ver por la ventanita que hay en la puerta de incendios, una pila de vasos limpios del lavavajillas y hasta unas mesas del restaurante. De pronto pasa un camarero y llamo en la puerta para que me oiga. Me dice que no puede abrirla porque tiene alarma. Luego viene el maitre y me dice que no se puede, que no está permitido y que nos toca bajar hasta abajo del todo y volver a subir. Nuestro colegui dice que sí que se pone a buscar la puerta y al cabo de unos minutos le llamo de nuevo y me dice que no la ha encontrado y que no le han dejado pasar a las cocinas. Nada que hacer.
Nos ponemos a bajar pisos y nos toca bajar los 30 pisos, con 2 tramos de escalera por piso, con unos 20 escalones por tramo. Calculo alrededor de 1000 peldaños. Ahora tengo hambre!
Volvemos al ascensor y pulsamos el 30. Por fin llegamos. Los comensales, que en verdad estaban esperándonos para pedir (casi 45 minutos de espera por entonces), se parten de la risa y nos piden que demos detalles para recochinearse más aún. Nosotros nos prestamos a la broma. Luego pedimos antes de que la "happy hour" se acabe y las copas de vino pasen de valer $5 a $20... la comida fue muy agradable, muy sabrosa y muy divertida. Realmente. A veces lo relacionado con el trabajo no es malo. Aunque tengo la sensación de que a mi jefa le hizo tanta gracia la anécdota que va a sacarla como bromita por meses, y claro, los pelotas también querrán poner una sonrisa en su habitualmente seria cara. Pues no me importa ser el payaso a veces, como dice Carlanguillas. Por cierto, el logotipo del Portland City Grill lleva un subtítulo: "on the 30th floor", "en el piso 30". Necesito llevarme las gafas fuera de la oficina.

También he comenzado (supongo) una etapa nueva y he ido a correr por primera vez en tropecientos años. Todo ha venido rodado desde que Iñigo me da la chapa con sus carreras (jejeje) y Ivan también el otro día. Me ha picado la curiosidad y supongo que el mirarme en el espejo me ha sugerido que podría ser un poco menos aerodinámico, que realmente no vuelo... El caso es que como no tengo compromisos familiares urgentes por aquí y sí un parque maravilloso a tiro de piedra de mi casa, me fui sin ninguna pretensión a correr. Por primera vez, sin remordimientos si pierdo fuelle y decido pasar a caminar. El caso es tomarlo con calma y un poco de ejercicio es mejor que ninguno. Además, no me conviene fatigar mucho las pobres articulaciones que han llevado el peso del elefante por tanto tiempo. Creo que es la primera vez que corro en un terreno no pavimentado y ha sido chulísimo. Los caminitos que hay en el Tualatin Hills Nature Park son una auténtica maravilla, están como enmoquetados con una mezcla de tierra no compactada y pinaza. Comodísimos. No hay demasiado desnivel pero tampoco es totalmente plano. El aire es puro y el ambiente relajante. Hay gente pero no demasiada, de forma que te puedes cruzar con alguien cada 10 minutos o así. Incluso hay un cervatillo! Ni os cuento lo bien que se está y lo relajado que se queda uno.

Por último en la sección de grandes novedades decir que he decidido alquilar una lente prohibitivamente cara, una que normalmente ni consideraría pero que los expertos en fotografía no paran de decir que es una obra de arte. Nunca antes he podido hacer fotos con una obra de arte, con un monumento a la técnica. Los que me conocéis quizás hayáis oído hablar de Leica y lo que me gustaría poder usar un sistema así. La verdad es que las funcionales cámaras japonesas de Canon o Nikon (tanto monta, monta tanto) tienen la virtud de hacer muchas cosas bien, tener una gran colección de lentes para todos los gustos, de evocar a los profesionales de la fotografía que podemos ver en eventos deportivos o en ruedas de prensa, pero no tienen nada del encanto o romanticismo de los padres de la fotografía, el fotoreportaje. Ese territorio es patrimonio de Leicas o incluso de quasi-Leicas como las Fuji recientes u otras cámaras más exóticas. O bien puedes añadir exotismo y calidad a espuertas a tu Nikon o Canon usando las lentes de Zeiss, que produce preciosas lentes con montura F o E. El problema que tienen es que tienen foco manual, lo cual es un cambio radical cuando estás acostumbrado a manejar una Nikon moderna. Todas mis otras lentes son autofocus. Pero ninguna es tan precisa mecánicamente como esta lente. Ninguna tiene la resolución demencial, la distorsión mínima, el color exquisito... Vaya maravilla! Ayer me fui unas horas a pasear por el centro mirando los puentes, el skyline de Portland, las nubes. Foto, foto, foto. Qué delicia. La devuelvo mañana antes de las 5pm. Hoy no la he podido usar mucho porque ha llovido mucho todo el día, con truenos y todo. Pero de todos modos la lente ya la he disfrutado. Y he visto lo que da y lo que quita (que también tiene sus puntos negativos, que a nadie que me lee le importe) y ahora me voy a pensar muy mucho si algún día cercano o lejano tendré una pieza como esta en mi colección. Pero el placer ya lo he tenido. Ahora puedo hablar de estas lentes con conocimiento de causa, sin asumir nada. Espero que entendáis lo que significa. Espero que tengáis la oportunidad de disfrutar de vuestras aficiones como yo voy disfrutando. Como Paul (mi jefe de aquí) me dijo, se nota cuando alguien está disfrutando mucho porque cuando ríen cierran los ojos. No sé... qué pensáis?

1 comment:

Olga said...

De cuando es la foto? Esa es la sudadera nueva de Adidas, no? Muy chula.