Llevo aquí 104 días. Y me quedan 27 ná menos. O lo que es lo mismo, me queda un 20.6% del assignment o he completado un 79.4% del mismo. Números. Lo cierto es que me cuesta muchísimo activarme. Paso más rato del que debiera perdiendo el tiempo en casa, dejando que pasen las horas, poco centrado. Suerte tengo de tener muchos hobbies y cosas que hacer, porque si no estaría hecho una piltrafa.
Venga, ánimo, tengo que entretenerme y motivarme constantemente, como una marioneta que sin intervención del artista no tiene energía ni vida propia. Así están las cosas.
Hoy me he encontrado con Phil Monteith, un chico que (os suena?) conocí aquí en Oregon hace 9 años. Buena persona, muy majo. Hemos charlado, nos hemos puesto al día de familias y tal (cuando nos despedimos yo no tenía familia y él tenía los niños muy pequeños) y me ha dicho que hace años que trabaja para una división de la empresa relacionada con capital equipment, con relación directa con proveedores de nuestra empresa. Me ha admitido que todavía echa de menos la intensidad de la fábrica, el estar constantemente al pie del cañón, el sentirte importante. Pero en cuanto dedica 2 segundos a ver qué ha canjeado por ese sentimiento, ve que disfrutar de su familia, apagar el ordenador al acabar la jornada laboral a la hora que la jornada se supone que debe acabar, no tiene precio. Y no puedo dejar de pensar que como dicen por aquí, "the writing is on the wall", lo que viene a significar que "está escrito" que tengo que pensar en los mismos términos que toda esta gente ha estado pensando. Y si ellos lo han podido hacer, por qué no puedo hacerlo yo? no lo merezco tanto como ellos? soy más tonto? Imagino que el problema es encontrar el cómo dar el salto. El convencerte de a qué puerta llamar y cuando hacerlo.
Y esto me hace pensar en mi hermano Javi, que realmente necesita ahora mismo suerte, justicia, ánimo y energía. La energía que me gustaría mandarle desde aquí lejos. Un beso, Javi.
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