seguro que todos habéis dicho en un momento u otro aquello de "ánimo, que ya es (casi) viernes". Bueno, pues esa expresión, que suele ser bienintencionada, de apoyo aquí es un comentario sarcástico. Los viernes no existen y quieres recordárselo a alguien. Vivimos en este miércoles-trampa que se repite sin cesar hasta que de repente es lunes y tu ánimo desfallece porque no hay interrupción mental o física en el esfuerzo que haces.
Bueno, tampoco voy a ponerme melodramático porque yo no me estoy llevando la parte del león (aunque si tenemos en cuenta que estoy en casa en pijama sacando datos para mi compi, podría ponerme melodramático). O no me quiero enterar.
El caso es que parecen haber abolido los fin de semanas. Es como si tuvieras que confirmar que te puedes tomar unas horas para ir por ahi, o el domingo libre intentando mencionar que "ya que el sábado voy a estar trabajando quizás me piro el domingo". De pena. Siempre les digo a mis companeros que cuando le explico nuestra situación y todos los cambios a gente de fuera, que no tiene trabajos remotamente parecidos a esta locura, nos miran con cara rara y sueltan un "sois idiotas. Os están tomando el pelo". Y es verdad. El ser víctima de un atropello así y tener que buscarte la vida para sobrevivirlo, te hace pensar que todo es normal. Pero no lo es. Tiene sus compensaciones: económicamente después de unos años pues vivimos bien, viajamos a sitios como Portland, pero sin duda la gran mayoría de compañeros y compañeras (lo siento, no lo he podido evitar :) ) pensamos que debe haber una vida mejor ahí fuera. Pero no la buscamos activamente. Estamos colectivizados, somos víctimas de nuestro propio sistema, donde nos movemos con confianza y estamos seguros. Salir fuera de nuestra jaulita nos da miedo. Suena conocido?
En fin, que así son los viernes por aquí. Los sábados, ya no te haces ilusiones. Hoy hace un día asqueroso, lloviendo a cántaros, así que voy a entregar este análisis y decidir que hago. No me apetece hacer mucho, en realidad.
En otro género de cosas, anoche le hice de canguro a un amiguete. Mark. Me han adoptado y cada semana me invitan una noche a cenar a su casa, donde son aficionados a comer bien. Bien! Son refinados para ser irlandeses, pero nuestra querida AuPair estaría escandalizada por la cantidad de carbohidratos que usan. Y no les parece mal! Increíble. Yo, que siempre estoy dispuesto a ilustrar a la gente, les he puesto al corriente de las tendencias dietéticas más avanzadas que soplan desde España, pero ellos siguen insistiendo en que las venenosas patatas cocidas y gratinadas más tarde en el horno son deliciosas. Pobrecitos... Como mi educación es exquisita, debo simular entusiasmo y no solo comérmelo todo, sino pedir repetir. A veces sacan queso, que yo también detesto. Se han acostumbrado a comprar caros quesos de las más variadas procedencias. Están locos! El otro día me decían que estaban buscando una cosa llamada "Queso de Cabrales" al que aparentemente son grandes aficionados. Y eso dio pié a un intercambio de opiniones sobre Roquefort, Montgomery Cheddar (este lo tengo que probar algún día, Olga toma nota), Cabrales en USA y... la torta del Casar.
En fin, lo que hay que hacer para ser simpático. La noche fue muy buena: con la excusa del babysitting, me escapé del trabajo a las 5pm, -lo que es pronto para daros una referencia- me dejaron un curry para cenar, me puse a leer "Todo lo que era sólido" de A. Muñoz Molina, me quedé frito un ratillo, los niños no dijeron ni mu y luego cuando llegaron Mark y Rose de vuelta, todavía nos dio tiempo para charlar un poquito sobre quesos y cosas varias. Sabéis lo mejor? como no les pedí que me dieran la clave del wifi de casa, porque no me acordé, no pude mirar el email o trabajar "un ratito". Vaya chasco! Venga, a ver si encuentro a alguien por Skype. Todos a cubierto!!! os he avisado.
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