ya no me acordaba que Ansel fue uno de los nombres que quise poner en la lista de nombres para nuestros hijos. Seguramente para Aidan. Y claro, Ansel era por Ansel Adams, el fotógrafo americano que ha inspirado a muchísimos fotógrafos, profesionales o aficionados. Hay algo en sus fotografías que le gusta a todo el mundo. Ansel Adams era un fotógrafo de paisajes. Documentó la belleza de la naturaleza americana con sus cámaras de largo formato. Se implicó en la conservación natural cuando los parques naturales ya existían y perfeccionó la fotografia probablemente más que ningún otro fotógrafo. Era un perfeccionista simpático. Tenía un ojo muy atento a los detalles y una visión artística sin parangón. Él fue el inventor del famoso "Zone System" o Sistema de Zonas, en fotografia. En este sistema, todo parte de una visualización de la imagen que el fotógrafo desea crear a través de su fotografia y, si bien es necesaria la maestría con la cámara, lo más importante es tenir sentido de la estética y saber cómo comunicar una visión específica que utiliza la realidad como herramienta. Una vez sabes qué carácter le vas a asociar a determinada imagen inicial tomada con la cámara, se trata de trabajar en la toma y el revelado para llegar a la imagen inicial visualizada en la mente del fotógrafo. Claro, esto requiere trabajar duro, aprender de forma efectiva de previos errores y constantemente mejorar tanto en la toma como en el procesado. Hay que convertirse en un perfeccionista, y ahí están sus imágenes, un tributo a la perfección.
El caso es que hoy he ido a ver una exhibición de fotos de Ansel Adams en la Oregon Historical Society. He ido con Ross, uno de mis amiguetes escoceses, el que está loco por la fotografía. Él es el que tomó mi foto mientras hacía una foto. Ir con un compañero de fatigas fotográficas ha sido lo correcto. Hemos disfrutado como enanos viendo las 47 fotos originales (los cursis dirían vintage) de su colección de 75 fotos que él seleccionó de entre su obra para ser su legado a la historia. Decir que son increíbles es no hacer justicia. El detalle, la elegancia, el dramatismo, la belleza y la serenidad. Ver cómo juega con la luz, cómo elige siempre la yuxtaposición de elementos, el juego tonal y cómo siempre consistentemente la foto imprimida conserva todo el detalle en las sombras, tonos intermedios y los claros es un una cura de humildad. Esperas perfección y perfección es lo que encuentras en cada una de las imágenes. Una fiesta, vamos. Me ha inspirado sin duda. Si estás atento a los detalles, del mismo modo que él estaba atento a los detalles y de una escena que otros hubieran pasado por alto creaba una bella pieza artística, podrás ver cómo debes trabajar las sombras, en qué punto es adecuado subir el contraste hasta que ciertos elementos en la composición son solo siluetas. En qué medida subir la luminosidad de zonas sombrías para no perder detalles, y cuánto destacar sobre los grises los clamores de la luz. Es una experiencia muy bonita saber que exactamente la copia que estás tú viendo tras el cristal es la que un día Ansel Adams manipuló hasta que decidió que había llegado a la perfección, allá en los años 20, 30 ,40 o 50, en que la mayoría de estas fotos fueron creadas.
Iñigo, amigo, te deseo un buen viaje y que te marque para toda tu vida el paisaje de Yosemite que estás a punto de ver con tus propios ojos, el mismo que Ansel Adams plasmó para la eternidad. Que encuentres alegría y paz.
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