Sunday, March 23, 2014

este blogger es un inepto

Bueno, pues después de todo el rollo de la mañana, fresco como una rosa por haber dormido tanto la noche pasada, me he acabado decidiendo a ir de excursión al Mount St Helens. Para los que no lo conozcan o recuerden, es la montaña o volcán que explotó en 1981. Como consecuencia de la onda piroclástica, se llevó kilómetros y kilómetros de bosque de coníferas maduro, la vida de unas 10 personas y un creó un paisaje lunar del que todavía hoy hay marcas. El lugar es precioso. Credenciales de sobra. Y ha hecho un día buenísimo. Parece que los astros se estaban alineando. Una vocecilla me decía "venga Pablo, échate al monte!"... y le he hecho caso. He mirado rápidamente mi guía de caminatas alrededor de Portland para ver qué recomendaban en el St Helens y... bingo! una que era larga pero no excesivamente dura, y que propinaba una vista épica del escenario de la devastación que siguió a la onda piroclástica que definía arriba. Este es el escenario de la devastación que la inmediata conversión de la nieve de la montaña en agua trajo: una riada monstruosa que arrasó hacia el sur (la onda piroclástica fue dirigida hacia el oeste de la montaña).
He mirado rápidamente en google maps, me he hecho un bocata, he preparado cuidadosamente la mochila con mis cacharros de fotografía, con bebida, comida, ropa de abrigo, el chubasquero... y me he largado. Algo tarde, pero pensé, mejor no te estreses por pasar un rato agradable desestresándote. Lo primero, atasco enorme en tres puntos. Luego, justo de gasolina. Para a echar. Pero resulta que he parado en una gasolinera que no acepta tarjetas de crédito. La señora me ha dicho que como favor personal, y porque esta gasolinera de la marca "Arco" (luego me preguntaba si no debería ser "Asco") está regentada por un propietario privado que lleva la franquicia, pues que me deja usar la tarjeta pero tengo que decirle una cantidad de antemano, y que si pido mucho y el tanque no necesita tanto, pues que me tengo que joder. Con perdón. Lo he tomado deportivamente como un reto a mi superior inteligencia matemática y con astucia poco común he pedido que me cobrara $60. He ido al coche a echar la gasolina y veía como los galones y los dólares subían poco a poco. Para mi horror, cuando íbamos por $50, la máquina ha saltado. De verdad?! He ido echando más aunque iba saltando cada vez más. Cada dólar que conseguía empujar dentro de mi tanque era una pequeña victoria. Me imaginaba la cara de la señora pensando que me estaba a punto de estafar 5 o 7 dólares. Pero mi tenacidad tuvo premio y no empecé a ver fuel saliendo del depósito hasta los........$59.54... fiiiuu!
Me pongo en marcha con el depósito a petar, me pierdo un par de veces porque la gasolinera estaba en un mal sitio y había desvíos que no salían en mi GPS y vamos sumando al retraso. Sigo avanzando hasta el Cuartel General del Mt St Helens National Volcanic Monument. Que... está cerrado los fines de semana. Vaya, me quedo sin mapa, me quedo sin comprar un pase para aparcar el coche en los párquines de dentro del parque. Sigo las indicaciones de mi guía, que no están mal, y sigo buscando sitios para comprar el pase de día. Al final, aparco donde se acaba la carretera... que era unas 5 millas antes de donde yo iba. Pierdo más tiempo preguntando si alguien sabe donde comprar el puñetero pase y cuando al final decido, aconsejado por una cuadrilla de dudes que acaban de bajar de la montaña de escalarla todo el día, dejar el coche sin permiso son ya las 4.30pm. Pa mear y no echar gota. Me echo a la montaña y veo que en vez de caminos para caminar hay senderos para ir con raquetas o con esquís de fondo. Está todo lleno de nieve. Dureta, pero un rollo para caminar y... no hay indicaciones. Y voy solo. Y me pierdo en un centro comercial. Voy andando unos 20 minutos completamente rodeado de árboles y sin ninguna referencia para no perderme y los pensamientos negativos de que no sabré volver al coche y me encontrarán con hipotermia al cabo de unos días van creciendo en mi cabeza. El sol cada vez más bajo. De repente, una idea viene a mi cerebro: por qué no me voy al observatorio principal donde estuve con Olga, Enric y Gloria (y el señor Martí, con un añito) hace unos 9 años. Allí seguro que hay senderos para andar, se ve la montaña en todo su esplendor, la luz del atardecer le dará unos toques de rosa preciosos a la nieve y... hay lavabos.
Ni corto ni perezoso, giro en redondo y consigo no perderme hasta el coche. Bien! Pongo en el GPS las indicaciones y allí voy. Me dice que está a 2 horas de distancia. Que???? Me auto convenzo de que si no lo tomo, hoy va a ser un desastre de día. Sin mapa, con carreteras cortadas por la nieve no voy a ser capaz de encontrar mejor sendero.
Aprieto al coche por las preciosas carreteras viradas mientras escucho a Grateful Dead en la radio satélite que lleva mi coche, que por cierto, no funciona en áreas de vegetación frondosa... como el Mt St Helens (!). Me pongo a silvar. El GPS empieza a llevarme a carreteras de mierda, pedirme que gire donde no hay para girar, indicarme que siga cuando la carretera se acaba con una valla.... que le pasa? En este punto, me rindo, acepto la derrota y le digo que se tome un respiro. Intento poner sentido común y voy hacia el SE hasta la última carretera de tamaño decente que recordaba. A partir de ahí, a casita. No más experimentos. El Monte St Helens tendrá que esperarme otros días. tengo que coger mi pase, tengo que planear la visita mejor.
En fin, por lo menos he tenido la idea de irme al centro de Portland e intentar hacer fotos de alguno de los puentes que adornan el Willamette, el río que pasa por Portlandia y que la divide en Este y Oeste antes de unirse unos Km más al norte con el gigantesco río Columbia.
Aquí van dos fotos. Casi lo mejor que me ha pasado hoy.   Bueno, eso y el bocadillo que me he llevado. Como dicen aquí "I make a mean sándwich". Ahora a descansar, que mañana tengo que trabajar (desde casa).

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