Hace poco que he vuelto a casa de mi penultimo "treat" (premio) de este assignment. Mis amigos George y Claire me cogieron entradas para el concierto de Steely Dan hace unos meses. Me dijeron que si no quería ir que no habría problema en revenderlas porque este es un concierto bastante único. Steely Dan es una banda que lleva tocando desde que yo nací, ya que sus primeros conciertos profesionales fueron en 1971. Precisamente han desvelado que su segundo concierto profesional fue en tal año en Portland, OR. El caso es que estos músicos prolíficos son un tanto heterodoxos y han sido poco dados a tocar en directo, ya que su sonido suave y complejo se crea mejor en un estudio. Son una especie de músicos de músicos. Afortunadamente han decidido echarse a la carretera de nuevo después de unos años de inactividad, y este era el primer concierto de esta gira.
El concierto ha sido impresionante. Más de 2horas de música intensa, potente, muy adulta, como un buen whisky. Nada para los 40 principales. Los músicos, 13 personas en total en escena, de lo mejorcito. Uno de aquellos sonidos pulidos, profesionales, que dan sensación de calidad desde que los ves pisar el escenario. Sección de vientos de 4, tres coristas con voces increíbles, un pianista, un bajista, batería, guitarra solista, guitarra de acompañamiento (Becker), voces y teclados (Fagen). El guitarrista solista y el batería, a parte de los líderes Becker y Fagen, se salían por su energía y su presencia. El público rugía cuando hacían algún solo, y ambos los han hecho toda la noche. Qué bárbaros! Aunque al principio pensaba que quizás debía de haber escuchado más de su música para estar más familiarizado con las canciones, luego he empezado a dejarme llevar por su ritmo, la energía y la calidad y ha sido una gozada.
Igual de peculiar que la música ha sido el evento en sí, la gente que asistió a verlos. Muy americanos. Una audiencia completamente autóctona, con sus ticks, con sus vestidos "de gala", con sus gritos y silbidos. Un espectáculo dentro del espectáculo. Os explico mis impresiones aunque sin duda son mías y son incompletas. Lo primero que llamó la atención fue el vestir de la gente, dada su edad y el local donde el concierto tenía lugar. Se celebró en el Arlene Schnitzer Auditorium del centro de Portland. Viene a ser como el Liceu de PDX. Todo clásico y estirado. Pero a diferencia de lo que ves en el Palau de la Música o el Liceu, la gente iba mayoritariamente disfrazada de hippies cincuentones. Hombres con camisetas "tie die" de aquellas de mil colores, pantalones cortos, coletas grises, gorros de músico global, camisetas reivindicativas o exóticas, chanclas o Keens. Todo muy relajado y cool. Alguno que otro iba más que fumado y casi entraba a buscar sus asientos tambaleándose.
Durante el concierto, gritos, gente que se ponía de pie como poseída, bailando solos entre las butacas como si estuviesen en un trance, o chillando, o señalando a los músicos como diciéndoles "sois cojonudos!" o uniéndose al nutrido grupo de cincuentones que se liaba a bailar en los pasillos de la platea. Qué desinhibidos son, qué poco complejo tienen y qué bien lo saben pasar a ratos. Daba alegría, la verdad. Un poco de verguenza ajena, pero eso claramente no va con estos señores. Bien por ellos!!
Me he visto a mismo en medio de una expresión muy americana, metido en el meollo y aplicando mi curiosidad a tope para absorber las sensaciones positivas que me pudiera dar, y me ha dado muchas. Me gusta cuando la gente no se preocupa de las apariencias y vive la vida, cuando la gente sigue siendo fiel a sí misma a pesar de los cambios vitales, me gusta ver padres llevando a hijos al concierto, me gusta ver a viejos rockeros y hippies felices, bailando donde en otros lugares está mal visto bailar. A pesar de la solemnidad del lugar, todos iban vestidos y se portaban para asegurar que disfrutaban, porque es un lugar de disfrute. Tanto les criticamos, deberíamos aprender a soltarnos también nosotros. Me he fijado también en algunos tipos más serios y estirados, típicos americanos de igual manera que los hippies. Me he fijado como por un segundo, en la penumbra de la platea, sonreía o dejaba ir las manos bailando tímidamente. Todos tenemos una parte suave, no es cierto? Que nadie se engañe, yo levanto mi mano reconociendo que yo, para esto, soy estirado como el que más, pero en el fondo, me da envidia la gente que sabe aparcar la racionalidad por un lado y se deja embelesar por la música como cualquier persona que pueda no tener estudios o simplemente gran capacidad o inclinación racional. Una gozada. Gracias George, Gracias Claire.
No comments:
Post a Comment