Ahora mismo estoy en el purgatorio del assignment. Ni en Portland ni en Dublin sino en un aeropuerto que afortunadamente tiene wifi gratis, con 4 horas por delante (ya llevo 2!).
Menudo achuchón esta mañana. Al final no sé donde se me ha ido el tiempo pero me llevó todo el día de ayer poner el apartamento en orden, distribuir las cosas en las maletas y mochilas y vaciar todo lo demás. Y cuando tienes que bajar bolsas y bolsas de basura, trastos, cajas, las mochilas, etc tres pisos por las escaleras pues mejor no tener prisa. Además, había dejado un mínimo de utensilios para poder desayunar y cenar anoche con lo cual tenía que limpiarlos, pasar la balleta final a todo, vaciar la nevera e intentar deshacerme de la comida que se pueda aprovechar. Arf, arf. Me fui a dormir tarde (es que no hay manera!!) con lo cual he dormido unas 3 horas. Al levantarme, groggy total, me he puesto a saco pero aún así entre tirar lo que faltaba, como el champú y gel después de la ducha, los trastos que había por el lavabo, desmontar la cortina de ducha y darle un último repaso a la cocina y sacarlo todo de casa y llevarlo a la basura o al coche, se me han ido 40-50 minutos. Ya un pelín tarde. He aguantado el tipo bastante bien, seguramente porque iba zombi, pero una vez he dejado el coche de alquiler, cargar con todo esto (he decidido no alquilar un carro para no perder tiempo, pensando que la terminal estaba muy cerca) ha costado un imperio. Decir que he llegado a la ventanilla de facturación sudando como un pollo es poco decir.
Ya mucho más tranquilo, me han dado la última sorpresa amarga en el control de equipaje cuando me han pillado la navaja del ejercito suizo que no me he dado cuenta de poner en la maleta. MIERDA! Me ha dado una rabia enorme. Me ofrecían enviarmela a mí mismo por correo pero cuesta $25 más el coste de los sellos, con lo cual estamos hablando de pagar muy poco menos que lo que vale una nueva. Caballerosamente me han dejado quedarme con la funda. Sniff, sniff. A veces le cojo cariño a mis cosas, sobre todo cuando son funcionales. Y esta ha sido mi abrelatas y abrechapas en este viaje! y ayer mismo estaba cortando unos papeles con la navaja.
Pero bueno, ya sabéis lo bien que sienta una vez has cruzado el rubicón del último control de seguridad y tienes la puerta a tiro. El resto es rutina, aburrimiento, ruido, cansancio pero es como un largo pasillo que no importa hasta el destino. Y en ese pasillo me tenéis escribiendo.
Ah, quería contaros sobre mi 4 de Julio. Como tenía el tinglado en el piso, a media mañana decidí no ir al centro a ver los fuegos de artificio, seguramente empujado por la falta de plan concreto, la rabia contenida del assignment, el bajón de acabar de trabajar, la percepción de que el 4 de Julio no va conmigo y la pereza crónica. Además ví que eran a las 10pm, y yo quería irme pronto a dormir (ya véis que intenciones buenas no faltan).
A eso de las 7 recogí el segundo cargamento para donar y me fui a Goodwill esperando que todavía estuvieran abiertos. Lo estaban... ¿qué hago ahora que el sol está bajito? y me decidí a irle a decir adiós a mi Tualatin Hills Nature Park, al ladito de casa. El lugar que más veces me ha visto correr en esta década, o en las dos últimas décadas. Pero pensé que sin la ropa de faena podría hacer un paseo largo. En ello estaba cuando oí lío detrás mío. Una familia mexicana jovencita me alcanzó. Les dejé pasar pero luego les alcancé yo y al final les hablé en español para pedirles indicaciones (íbamos por el mismo camino) y nos liamos a hablar la mamá de los niños y yo. Verónica era su nombre. Me contó que viene de México, que lleva 12 años en Oregon y que le gusta mucho más que California, el estado donde estuvo trabajando anteriormente. Mucho calor, me dijo... buena gente. Al llegar a una zona donde los niños iban a retomar sus patinetes, les dije adiós y me fui. De hecho, me dieron ganas de correr un poquitín, aunque iba con pantalones y zapatos de excursión. Durante la carrera se me ocurrió darles la comida que llevaba en el coche, porque me parece que los centros de donación de comida estaban ya cerrados. Me dijeron que en su iglesia (son de una de estas iglesias populistas que tienen muchos fieles/adeptos en sudamérica) tenían un Food Bank, que es como se llaman aquí pero que estaba cerrado a esa hora, las 9pm. Pero que la podían llevar al día siguiente. Problema resuelto! Y pensé para mí que seguramente los que dimos aquel paseo sentimos tan poco calor por el 4 de julio y que al final ese poquito de conversación con personas es mejor que una hora y media de fuegos de artificio. Necesitaba poco y ya me había ido de Portland en mi cabeza...
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